Iniciativa Rusia 2045: una realidad transhumanista

¿Estamos cerca de la transferencia de conciencia y de la inmortalidad?

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Al hablar de transhumanidad solemos pensar en ciencia ficción o en modelos mentales sobre posibilidades o teorías, pero lo cierto es que el transhumanismo ya es una realidad y existen proyectos para aplicar todo el conocimiento que ha desarrollado la humanidad a un único objetivo: permitir que el ser humano evolucione a través de la tecnología.

Uno de los proyectos que más en serio se toma el transhumanismo es el conocido como Iniciativa Rusia 2045, la cual funciona como una organización sin fines de lucro con miras a crear un cuerpo humano cibernético (avatar) y la transferencia de conciencia de un humano a un cerebro artificial.

Iniciativa Rusia 2045

La idea de este proyecto comenzó en el año 2011 con el millonario Dmitry Itskov, quien creó una fundación para reunir a diferentes científicos, principalmente de la rama de la neurociencia, para comenzar a desarrollar el programa más ambicioso de transhumanismo conocido hasta la fecha, el de trasplantar el cerebro humano en un dispositivo digital y, en definitiva, replicar el cerebro humano para lograr la transferencia de conciencia.

El paso inicial de este proyecto es descubrir el “Conectoma” del cerebro humano, lo cual es una suerte de mapa de las conexiones que realiza el cerebro humano mediante las neuronas. Según los expertos de la Iniciativa Rusia 2045, es en dichas conexiones que se genera la personalidad del ser humano. Por lo que una vez que logren hacer un mapeo general de dicho conectoma, comenzará el proyecto de replicar artificialmente un cerebro o contenedor artificial capaz de soportar la conciencia de un humano.

Por su parte, con la superación de las necesidades y desgaste del cuerpo biológico, se espera que la sociedad humana abandone su postura consumista y se dedique al desarrollo de la conciencia, del conocimiento y de los problemas derivados de las desigualdades.

Fases de la Iniciativa Rusia 2045

Imagen propiedad del Proyecto Rusia 2045 para mostrar sus avances —–

El proyecto está estructurado para funcionar en cuatro etapas, conocidas como las fases Avatar, cada una de las cuales implica un nivel de desarrollo diferentes. Por su parte, se espera que cada una de ellas entre en funcionamiento en una fecha específica.

Fase Avatar A

Se espera que la misma entre en funcionamiento entre los años 2015 y 2020. Esta etapa implica desarrollar un cuerpo robótico llamado Avatar, el cual podrá ser controlado por un usuario mediante un dispositivo externo.

Al igual que ocurre en un simulador de realidad virtual, el cuerpo avatar será una recreación del usuario, pero que operará en la realidad. El mismo será un cuerpo robótico controlado por una interfaz “cerebro-computadora”, como expresamente lo denominan sus desarrolladores.

Este Avatar A está diseñado principalmente para funcionar como un instrumento para las fuerzas de seguridad (policías, guardia nacional), bomberos y profesionales de alto riesgo, quienes podrán hacer frente a sus labores, a través de sus cuerpos robóticos, sin que ello implique riesgo alguno para sus vidas.

Ahora bien, a la fecha, aún se desconocen los avances de este cuerpo robótico que, según los encargados del proyecto, debería estar listo, a más tardar, el año próximo.

Fase Avatar B

Se estima que ésta entre en funcionamiento en los años 2020 y 2025. Con el Avatar B se pretende que el Avatar ya no sea contralado únicamente por una interfaz, sino que también sea capaz de soportar un cerebro humano trasplantado desde el cuerpo de su usuario.

Es decir, hablamos de un trasplante real del cerebro de una persona (que se supone ha llegado al final de su vida) y de la posibilidad de que el Avatar genere las condiciones para que dicho cerebro siga funcionando.

Con este trasplante es espera que sea posible prolongar la vida de aquellas personas cuyo cuerpo biológico a dejado de funcionar. También ofrece enormes posibilidades para aquellas personas que padecen de alguna condición disminuida de sus capacidades (conocido también como incapacidad física). Por lo que su cuerpo robótico sería capaz de superar las limitaciones del cuerpo biológico, tales como ceguera, incapacidad de caminar, parálisis, etc.

El Avatar B ha sido denominado como una fase intermedia que permitirá a los desarrolladores mantener la vida de la persona en un cuerpo artificial mientras se van desarrollando las tecnologías que permitan transferir definitivamente su conciencia a un dispositivo digital.

Fase Avatar C

Se espera que entre en funcionamiento entre los años 2030-2035. Es una etapa más ambiciosa del proyecto e implica la creación de un cerebro artificial que replique al cerebro humano y al cual sea posible trasladar toda la conciencia humana.

Este cerebro robótico al cual sea transferida la conciencia humana hará que el ser humano se convierta en un ente inmortal. Este ente ya no estará sometida a la descomposición o degeneración de las células del cuerpo humano ni al daño del cuerpo biológico.

Conoce en qué consiste la transferencia de conciencia.

En esta fase hablamos de transhumanismo en sentido estricto, pues se plantea utilizar la ciencia como mecanismo para permitir que la vida del ser humano continúe, dejando de lado problemas como las enfermedades, las discapacidades e incluso uno de los mayores temores de la humanidad, como lo es la muerte.

Fase Avatar D

Es posible que entre en funcionamiento entre los años 2040-2045. Es la etapa final del proceso. No se conocen mayores detalles del mismo, toda vez que no es una de las prioridades del proyecto en la actualidad. Sin embargo, el mismo implica que la conciencia humana ya no habitará en un cuerpo robótico ni en un cerebro artificial.

Se trata de la fase final de la evolución transhumanista, en la cual la conciencia humana se manifestará en un holograma, el cual carecerá de cuerpo o entidad receptora, sino que se basará únicamente en una representación digital de la conciencia y que habite un plano enteramente holográfico.

¿Realidad o ficción?

La Iniciativa Rusia 2045 está atrayendo a un significativo grupo de inversores, dentro de los que se cuentan a grandes laboratorios, en incluso se rumora que el mismo Google está participando como inversionista. Esta situación nos lleva a pensar que no estamos ante una siempre hipótesis o fantasía. Por el contrario, cuando hay dinero de por medio, las cosas hay que tomarlas en serio.

Por otro lado, este proyecto, a pesar de los fines nobles sobre los que se sustenta, no está abierto a todo el mundo. A la fecha, un robot como el que supone la fase Avatar A tendría un coste mínimo de 300 mil dólares, y sólo contaría con funcionalidades muy básicas, por lo que un robot capaz de imitar múltiples características humanas tendría un precio mucho mayor.

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