¿Sabías que eres titular de derechos humanos? Conoce cuáles son y por qué se aplican

¿Realmente son una garantía de la condición humana?

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derechos humanos

Los derechos humanos son aquellas prerrogativas, facultades y garantías inherentes o propios de toda persona, por su simple pertenencia a la especie humana. Los mismos son recogidos en diversas leyes e instrumentos internacionales y, en la actualidad, existe todo un sistema para su protección y tutela.

Veamos con detalle cómo surgen estos derechos y cómo han sido reconocidos.

¿Cómo se originaron los derechos humanos?

El origen de los derechos humanos es un tema bastante controvertido. Las fuentes históricas apuntan a que, varios siglos antes de cristo, ya existía la noción de determinadas cualidades, prerrogativas y facultades de las personas por su simple condición humana. No obstante, es imposible señalar que tales concepciones puedan ser consideradas derechos humanos en sentido estricto, ya que para esa época no existía una noción clara de qué debía considerarse como persona.

Ahora bien, para poder hablar de derechos humanos, en sentido estricto, debemos hacer referencia a dos hitos:

La revolución independentista norteamericana

A raíz de ésta, se promulga la Declaración de Derechos de Virginia de 1776 en la cual se establece que la condición humana está vinculada de forma inseparable de una serie de derechos, que deben ser respetados, aceptados y reconocidos frente a cualquier tercero. Estos derechos fundamentales son:

✅ Vida.

✅ Libertad.

✅ Propiedad.

✅ Felicidad.

✅ Igualdad.

Ahora bien, esta Declaración adolecía del sentido de universalidad que manejamos hoy en día, pues si bien se señalan derechos propios de todo ser humano, la condición humana estaba reservada o dirigida a ciudadanos libres, hombres y blancos, por lo que la esclavitud seguía siendo permitida y aceptada.

La revolución francesa

Con la misma sí se introduce el concepto de universalidad. La realidad de la sociedad francesa, completamente distinta a la norteamericana, obligó a adoptar los derechos antes vistos en la Declaración de Virginia, pero dirigidos a toda la población.

Por su parte, sería durante la revolución francesa donde, en definitiva, se elaboraría el inicio de la concepción doctrinaria que conocemos hoy en día, lo cual quedó plasmado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y que consagraría los denominados derechos humanos de primera generación.

Derechos sociales como derechos humanos

A lo largo del siglo XVIII y gran parte del XIX los derechos humanos se mantuvieron sin mayores modificaciones, siendo asociados principalmente a los derechos burgueses (propiedad y libertad económica, principalmente). No obstante, con el nacimiento de las corrientes ideológicas socialistas y las terribles condiciones laborales que reinaban durante el siglo XIX, comenzaron a surgir una serie de derechos llamados a garantizar el respeto de la condición humana frente al empleador, en el entendido que el trabajo debería garantizar el respeto a la dignidad humana.

Así es como se incorporan una serie de garantía a los derechos humanos, llamados de segunda generación, los cuales están enfocados a las condiciones socioeconómicas.  

Derechos reales y exigibles. La Alemania nazi y los derechos humanos

Los derechos humanos, con la llegada del siglo XX, dejaron de ser vistos como simples enunciados de contenido moral y comenzaron a recogerse en instrumentos internacionales que obligaban a los Estados, pero no existía un mecanismo que permitiera su aplicación y reclamo directo por parte de las personas.

Ahora bien, luego de las atrocidades contra la condición humana que significó la Alemania Nazi (mismas atrocidades que también serían cometidas por Japón y otras naciones cercanas al eje alemán), la humanidad se vio en la obligación de reconocer que existían derechos que bajo ninguna circunstancia podían ser vulnerados.

En este sentido, en 1948 se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la cual se crea todo un sistema para que los particulares pudieran reclamar la violación de sus derechos humanos en contra de sus Estados, pero también para que los Estados incorporaran en sus legislaciones internas un sistema de protección propio hacia sus particulares.

En este sentido, es de recordar que todas las actuaciones realizadas por la Alemania Nazi, incluso las mayores aberraciones, estuvieron plenamente amparadas por su sistema legislativo. En consecuencia, la Declaración Universal de los Derechos Humanos buscaba establecer reglas mínimas o derechos fundamentales hacia las personas, que no pudieran ser afectados por ninguna actuación del Estado, ni modificados por ley alguna.

Derechos fundamentales que se adquieren por el hecho de ser humanos, ¿solamente?

Desde la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos comenzaron a crearse otros convenios, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, entre muchos otros.

Ahora bien, junto a estos convenios, también se crearon tribunales especializados para conocer demandas sobre derechos humanos. En este caso, tales decisiones son vinculantes para todo aquel Estado que se hiciera parte del referido tribunal. Así, existen una serie de decisiones llamadas a tutelar los derechos humanos y explicar cómo serán aplicados.

Entre estas decisiones, destaca el criterio de que, en la actualidad, no sólo las personas serán titulares de derechos humanos, sino que éstos también serán extensibles a aquellas instituciones (personas jurídicas) que sirvan de medios para que se concrete un derecho humano. Tal es el caso de las iglesias, las cuales permiten concretar el derecho a la religión. En tales casos, los recintos religiosos también están amparados por la legislación de derechos humanos y pueden querellarse frente a los tribunales internacionales.

Por otro lado, es de destacar que los derechos humanos no sólo pueden ser reclamados en contra de los Estados. De hecho, con la suscripción por parte de los Estados del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, comenzó a ser posible que los particulares demandaran a otros particulares por violación de los derechos humanos, cuando el propio Estado del cual son originarios no otorga protección alguna.

Actualidad de los derechos humanos

Los derechos humanos siguen su proceso de evolución. Así, con el reconocimiento de derechos inherentes a la solidaridad como los derechos al consumidor o el derecho al ambiente, entre otros, comenzó a hablarse de derechos humanos de tercera generación.

Por otro lado, en la actualidad se plantea si los derechos de las personas sexodiversas constituirían derechos humanos de cuarta generación, o si estos estarían referidos a la identidad y protección de la reputación en la era digital. En todo caso, con independencia de su denominación, éstos son derechos que se siguen ampliando y desarrollando.

No obstante, los derechos humanos siguen adoleciendo de un sistema eficaz que garantice su concreción. Así, por ejemplo, basta con que un Estado no suscriba un convenio o rechace el mismo, para que un conjunto de derechos humanos deje de ser aplicados dentro de su territorio.

Potestad de los Estados en acatarlos

En la actualidad es común ver como países denuncian un convenio internacional en materia de derechos humanos. Tal es el caso de EEUU que abandonó el Acuerdo de París sobre cambio climático, lo cual implica que esa nación deja de reconocer un enorme grupo de derechos humanos de tercera generación, o el caso de Venezuela que abandonó el Pacto de San José, por lo que ya no es parte del sistema interamericano de derechos humanos.

De igual manera, es de recordar que países como China o EEUU no han suscrito una cantidad bastante grande de instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, lo cual los legitima a mantener conductas contrarias a tales derechos (como el derecho a la vida), toda vez que permiten la pena de muerte, entre otras varias prácticas inhumanas.

En todo caso, la evolución de los derechos humanos sigue su desarrollo, aunque su verdadero reto está en obligar a que los Estados aprendan a respetarlos y garantizar su aplicación hacia sus ciudadanos.

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