Las distorsiones que se pueden generar en una Distopía

Conoce en qué consiste esta distorción social

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qué es una distopía

Cuando hablamos de utopías, nos enfocamos en las posibilidades que tiene una situación, proyecto o sociedad, de desarrollarse de forma perfecta. Sin embargo, la situación también puede ocurrir a la inversa, cuando las posibilidades futuras pueden mostrar su peor faceta.

Para poder imaginar ese futuro distópico, existe un mecanismo que procura contrastar la realidad actual con el contexto imaginado, para anticipar las consecuencias más extremas, negativas o crueles que nos depararían un escenario imaginario de posibilidades.

¿Qué es la distopía?

En términos simples, la distopía es la antiutopía. Por tal razón, esta supone la existencia de una sociedad igualmente ficticia, pero extremadamente despreciable.

Por su parte, el término distopía nace gracias a Tomás Moro y surge precisamente del vocablo utopía, pero describiendo a una sociedad con características negativas. Posteriormente, el término fue empleado en diversas áreas, como ocurrió en el siglo XIX cuando en el campo de la política inglesa, Jhon Mill incluyó en el contenido de su discurso expuesto en el parlamento, el término distopía para aludir a los males políticos que podría ocurrir a futuro al tomar determinadas decisiones.

Requisitos necesarios para hablar de distopía

En primer lugar, es necesario comenzar con la existencia de una sociedad real o un escenario existente o realista, que a futuro puede ser distorsionado o deformado negativamente.

En segundo lugar, se requiere de un contexto irreal o imaginario que puede producirse en función de una consecuencia o actividad negativa, dañina o reprochable. Es aquí donde juega su papel la utopía.

Seguidamente, se extraen las acciones negativas. Ello se debe a que estos comportamientos no aprobados socialmente son los que forjan los sistemas indeseados, injustos, sin valores y totalmente desequilibrados.

Finalmente, se generan advertencias. Es decir, son estos avisos negativos los que van a vislumbrar ese futuro desalentador o apocalíptico ante escenarios idealizados, alejados de la realidad, sin ninguna planificación o cambios concretos.

Diferencia con la utopía

Sin dudas, la distopía es la contracara de la utopía. Mientras ésta última se enfoca en la esperanza de construir un mundo armonioso, donde impere la paz, el amor, la justicia, los valores en el funcionamiento de las sociedades; la distopía se encarga de desconstruir ese planteamiento de una sociedad perfecta hasta encontrar sus más desagradables defectos, así como sus posibles realidades indeseables.

¿Dónde aplica la distopía?

El universo distópico actualmente abarca los mismos espacios en los que se ha desarrollado la utopía; así, las novelas, cuentos, ensayos, series de televisión, videojuegos o películas crean cada vez más historias distópicas. Veamos algunos ejemplos resaltantes:

Distopía y cine

En lo que concierte al campo cinematográfico se han formulado historias, cuentos, fábulas o planteamientos proyectados en pantalla con contenido absolutamente distópico.

Un claro ejemplo de ello, es la historia de ciencia ficción de Phillis K. Dick, cuya película fue dirigida por Steven Spielberg, llamada “Minority Report”, cuya trama se enfoca en predestinar el futuro y una vez que se conoce tal futuro, poder alterarlo, particularmente en lo que concierne al crimen.

Literatura distópica

Un clásico literario que agrupa varios escenarios distópicos es la obra visionaria de Aldous Huxley, llamado “Un Mundo Feliz”, que visualiza una sociedad que se ampara en la clonación y la genética para controlar a los individuos. Asimismo, describe igualmente lo que sería una dictadura perfecta disfrazada de democracia.

Igualmente, una novela distópica de Ray Bradbury, “Farenheit 451”, nos muestra cómo sería una sociedad estadounidense futurista, pero sin libros y de encontrarse serían quemados. Su título obedece a que esa es la temperatura a la cual los libros se inflaman y queman.

Otra obra directa en la materia, pero enfocada ahora en el mundo político es “1.984” de George Orwell. Esta ficción distópica se soporta en el principio de que aquello que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado, por lo que existe una manipulación de la información.

La distopía tecnológica o científica 

Un controversial planteamiento distópico se evidencia en la tecnología. Es decir, hasta qué punto el empleo de la ciencia para mejorar la capacidad del hombre y alcanzar una sociedad técnicamente perfecta puede hacerle olvidar a la humanidad el motivo de su propia existencia, del ser.

Así, para una corriente, la tecnología es una medicina, mientras que para otros es un veneno. Asimismo, se observa como la creación de una identidad cibernética o prototipos de personalidades ideales, sirve solo para destacar virtudes y esconder defectos, por lo que el hombre ya no se muestra tal cual como es.

Desde la visión distópica tecnológica se vislumbra un futuro de niños nativos digitales, individualista con un nuevo lenguaje digital, dejando atrás el contacto físico, la interacción, la curiosidad de descubrir sentimentalmente al otro.

En tal sentido, existen numerosas obras literarias que se enfocan en estos temas tecnológicos, así además de la obra “Un Mundo Feliz”, se tiene “La Pianola”, cuyo autor Kurt Vonnegut asoma la automatización de la sociedad, apartando al hombre incluso de las labores cotidianas.

Televisión

Una serie muy reconocida con una trama distópica es “Black Mirror”. Este programa televisivo innova en este formato por su componente distópico, al tratar en cada uno de sus capítulos sobre las consecuencias negativas a futuro del uso de la tecnología.

Política distópica

La política es el principal campo en donde se emplea públicamente el término distopía. La política es más asidua en el análisis distópico, en particular para visualizar las distintas posibilidades de las sociedades y advertir sobre aquellas que pueden culminar en el totalitarismo o autoritarismo.

Por su parte, es precisamente en el campo de la política en dónde puede afectarse a la sociedad, por ejemplo si se implementa un pensamiento único, sin derecho a voz, y es por ello que es en este escenario donde la distopía tiene gran sentido.

Distintas obras literarias se centran en este campo, como “Nosotros” de Yevgueni Zamiantin, “Los desposeídos” de Ursula K. Le Guin, “La fe” de Phillip K. Dick, entre otras.

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